viernes, 18 de noviembre de 2011

Palabra del día: letra capitular

La letra capitular es la letra inicial de un capítulo a párrafo, de tamaño mayor que las restantes (a veces ocupa varios renglones de alto) y generalmente adornada. También se le llama letra capital o inicial adornada. 

Las capitulares se empleaban ya en los manuscritos más antiguos, pero su uso ha ido decreciendo con el tiempo, hasta casi desaparecer en nuestros días, para desdicha de los estetas.

Cuando la capitular contiene espirales en forma de plantas u otros motivos, pero no representa una escena específica, se le llama simplemente figurativa u ornamentada:



Ésta pertenece al libro Semblanzas, de Antonio Armendáriz (edición del autor, México, 1968).

Las capitulares historiadas tienen imágenes que representan algún evento específico. La que se muestra a continuación es del libro Mies tardía, de Genaro Fernández Mac Gregor (Ed. Cvltvra, México, 1939):



La siguiente, del libro Retablos de Huehuetlán, de Carlos Merino Fernández (edición del autor, México, 1950), además de contener una escena navideña, con todo y su piñata, está impresa en un color diferente del texto:


También hay capitulares a dos tintas, como la siguiente, tomada de Ballet de sangre. La caída de Francia, de Luis I. Rodríguez (Ediciones Nigromante, México, 1942), quien fuera rector de la UNAM. Por si no bastara la belleza de sus capitulares, así como el prólogo de Pablo Neruda, este ejemplar está dedicado y firmado por el autor.



Para más detalles sobre estos libros puede acudir a:




El Padre Eterno, Satanás y Juanito García, una novela irreverente escrita por el no menos irreverente Dr. Atl

El Padre eterno, satanás y Juanito García
Dr. Atl 
Ediciones Botas, México, 1938


El Dr. Atl (Gerardo Murillo, 1875-1964) es conocido y reconocido por sus extraordinarios paisajes y sus "atl-colors", por su vida extravagante, por su romance con Nahui Ollin (Carmen Mondragón) y su afición por los volcanes.

Sin embargo, poco se habla de su creación literaria, que incluye una divertidísima autobiografía (Gentes profanas en el convento), ensayos, poesías, cuentos y novelas; El Padre Eterno, Satanás y Juanito García pertenece precisamente a este último género.

Dejaré que el propio Dr. Atl nos hable de ella (ya que el único ejemplar que tengo está intonso, e intonso quiero que llegue a las manos de su futuro dueño-lector):

"...el lenguaje empleado [está lleno] de arbitrariedades. Esto por una parte. Por otra, el tema de mi obra es esencialmente antirreligioso, y esa antirreligiosidad sobrepasa los límites del sarcasmo para entrar en el campo de la más completa irreverencia hacia las cosas sagradas."

¿Pudo acaso ser éste el motivo de que el libro no fuera jamás reimpreso? Lo ignoro, pero no deja de llamar mi atención que no sean reeditadas las obras de un personaje lo suficientemente importante como para reposar en la Rotonda de las Personas Ilustres (nombre actual de la antaño llamada Rotonda de los Hombres Ilustres, y que cambió a instancias de un presidente que quería demostrar así que él sí no era machista. Por cierto, en la susodicha rotonda hay 108 hombres y 4 mujeres...), y estar también representado en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en Guadalaja, Jal., (donde a su estatua se le "amputó" la pierna equivocada, y donde, por si algún curioso quiere saberlo, hay 98 hombres y una mujer).

Dos rotondas: dos sinsentidos.
Un hombre: múltiples aportaciones. Y una de ellas a su alcance en:

http://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-71427846-el-padre-eterno-satanas-y-juanito-garcia-dr-atl-_JM

martes, 15 de noviembre de 2011

Palabra del día: intonso

Libro intonso. Un libro intonso es aquel cuyos cuadernillos son producto del plegado de un pliego de mayor tamaño y sus bordes no son refinados, es decir, no pasan por el proceso de corte que dota a las hojas de uniformidad.


Los libros intonsos resultan especiales porque las páginas que no han sido separadas bajo procesos de corte mecánico deben ser divididas manualmente mediante el uso de un abrecartas (personalmente, no recomiendo el uso de cuchillas, pues éstas pueden dañar el papel, ya de por sí frágil, de estas antiguas ediciones). 

Muchas editoriales del mundo, por ejemplo la mexicana El Tucán de Virginia y la revista IDN (International Designers Network), utilizan en sus publicaciones este acabado con el propósito de emular las ediciones antiguas, consideradas de gran valor estético. Y algunas librerías, como Hildegarda Libros, cuentan en su catálogo con algunos de estos valiosos ejemplares.

Precisamente de libros intonsos habla Borges en "El aleph" cuando dice: "...No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendí a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos."


La ley de la sábana. Novela histórica olvidada del también olvidado Salvador Quevedo y Zubieta

La ley de la sábana. Novela histórica del último tercio del siglo XIX
Salvador Quevedo y Zubieta
Ediciones Botas, México, 1935



Salvador Quevedo y Zubieta (hermano de Miguel Ángel de Quevedo), político, abogado, médico, periodista y escritor, nació en Guadalajara, Jalisco en 1859, y murió en la Ciudad de México en 1935, el mismo año en que se publicó éste, su último libro.

Se trata de una novela histórica, de corte psicológico, cuyo tema principal es la educación sexual a fines del siglo XIX, tema del que muy poco se hablaba en su tiempo.

Quevedo y Zubieta pocas veces es mencionado en las historias de la literatura mexicana, y poco a poco ha ido quedando (injustamente a mi parecer) en el olvido, a pesar de sus muchas contribuciones literarias, especialmente valiosas para entender las costumbres y las prácticas sociales de su época; entre ellas están sus otras novelas: México manicomio, México marimacho y Las ensabanadas, antecesora de La ley de la sábana.

Un raro ejemplar de esta novela, aún intonso, lo está esperando en:






lunes, 14 de noviembre de 2011

Federico Gamboa no sólo escribió Santa. Ahora para ustedes: La llaga

La llaga
Federico Gamboa
Ediciones Coli, México, 1947








Difícil no pensar en Santa, Chimalistac y prostitutas cuando escuchamos el nombre de Federico Gamboa. Confieso que es una novela que he leído más de una vez, y que adoro pasearme por las calles de esa hermosa colonia, dándole vuelo a la hilacha de mi nostalgia por ese México que me hubiera encantado conocer.

Pero Federico Gamboa (1864-1939) es algo más. Y no me refiero a su brillante carrera como diplomático o como presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, ni a sus famosas tertulias literarias. Quisiera hablar hoy de sus otros libros, los desconocidos, los agotados y nunca más reimpresos: Suprema ley, Metamorfosis, Reconquista y nuestro libro del día: La llaga.

De él dice Christopher Domínguez: "Descripción pormenorizada y tremenda de las prisiones mexicanas, fue, sin quererlo, diagnóstico in situ de las condiciones materiales que transformarían los ríos de champaña de las fiestas del Centenario en los torrentes de sangre de la revolución". 

¡Y pensar que puede tener este libro en sus manos, no en su primera edición pero sí en la tercera (y última), de 1947, y en perfectas condiciones como para leerlo sin que se le deshaga en las manos!

Mejor imposible. Puede encontrarlo en: